Escrito por René Dintrans
Cuando un carabinero patea en la cara a un mapuche mientras otros policías lo tienen reducido, no sólo es un acto brutal y cobarde; es la total y absoluta impudicia, ya que estos hechos se llevan a cabo en la vía pública, en presencia de numeroso público y frente a las cámaras de la TV. Cuando el ministro de Interior, haciendo uso de frases cargadas de bilis, amenaza a una comunidad mapuche completa, advirtiéndoles que de pertenecer a ella los presuntos autores de los últimos atentados incendiarios, de “llegar a esa conclusión el fiscal”, aquella comunidad no participaría de la entrega de tierras que está en la agenda del gobierno que termina. Cuando la presunta responsabilidad penal es causa de un castigo social llevada a cabo por el Estado, entonces esta es la perversión misma del Estado de Derecho, ya que las responsabilidades penales son individuales como todo el mundo debiera saber.
Nadie puede desquitarse con los familiares, con los amigos o con los vecinos de un presunto responsable de hechos delictivos.A nadie entonces debiera sorprender que un mapuche que va a preguntar por la suerte de su padre que se encuentra detenido, sea violentamente golpeado por Carabineros de Chile, en vez de darle una respuesta adecuada a lo que está requiriendo como merece todo ciudadano de una república que pretende ser.