Chile, Colombia y Brasil están entre los países de América Latina en que más crecen las necesidades de los pobres y la distribución del ingreso resulta más desigual, pero a la vez se convirtieron en países campeones en adquisición de armamento en la región durante 2008, mientras el gobierno de Michelle Bachelet anuncia el envío de un proyecto de ley sin urgencia que modificaría la legislación secreta del cobre que financia el gasto militar. Según el estudio anual del Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri, por su sigla en inglés), el gasto militar regional total ascendió a 34.071 millones de dólares, dinero que bien pudo emplearse en paliar la pobreza y mejorar la educación, la salud, etcétera.
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